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2026-09-10 Reconquista – No os turbéis

10 de septiembre, 2026 

María Santísima.  “No os turbéis.” 

(Dictado en español.)  (NOTA:  Las notas a pie de página no son dictadas por el Señor.  La Hermana Amapola las añade.  En ocasiones para ayudarle al lector a esclarecer lo que la Hermana percibió referente al sentido de palabras o expresiones, y en otras, para transmitir el tono en que el Señor o María Santísima hablaron.) 

 


 

 “Ave María Purísima, sin pecado concebida.” 

Hijitos Míos, 

Soy Yo, vuestra Madre del Cielo, vuestra Reina y Capitana quien os habla en esta tarde. 

Mis pequeños, veo la angustia de vuestros corazones, la multitud de pensamientos y sentimientos que como olas en tempestad embaten1 contra la paz de vuestra mente y de vuestro corazón. 

Veo cómo os ataca Mi acérrimo enemigo, sin piedad, en vuestra Fe, en vuestra esperanza, en vuestra caridad. 

Por esta razón, hijitos, os llamo nuevamente a que os refugiéis en Mi Inmaculado Corazón, en donde reina la Paz de Dios, en donde podéis contemplar el Amor de la Santísima Trinidad, en donde podéis saciaros de la Verdad, que es Mi Hijo Santísimo. 

La Paz de Dios, hijos, no se gana con alejar toda tribulación, con tener la mente en blanco, con ejercicios mentales humanos que sólo os distraen. 

La Paz de Dios, hijos, se gana en la batalla y en el diario esfuerzo de someter primero y después unir vuestra voluntad a la Voluntad del Padre, Quien amándoos sin medida, os quiere hacer partícipes de Su misma vida, que no es más que el Amor Divino. 

La Paz de Dios desciende a vuestros corazones con cada acto de Fe que hacéis, con cada paso que dais en la senda llena de neblina y oscuridad, que es muerte para vuestra humanidad tan frágil y limitada: cada paso confiado en que es la senda de Dios, el camino recorrido por Mi Hijo y por Mí, el camino del cumplimiento del Plan de Dios en cada alma, el camino que os lleva cada vez más alto, traspasando toda capa de neblina y oscuridad y que termina en la Luz del Abrazo de Dios. 

No podéis imaginar, hijos, la belleza de esta Luz que os espera. 

Con Mis Palabras y Mi Amor Maternal os traigo un destello, para daros esperanza, consuelo, y PAZ. 

Mis pequeños, ¿qué os hemos pedido?  Que mantengáis vuestra vista fija en Nuestros Rostros llenos de esta Luz; que repitáis Nuestros Nombres, que son caricia y protección y forman el Escudo de la Verdad que necesitáis en este tiempo de tan grande oscuridad y confusión. 

Os hemos pedido que guardéis la Verdad en vuestras almas, que custodiéis todo cuanto Mi Jesús os ha dicho, todo cuanto con Su Vida y Muerte os ha mostrado y obtenido. 

Os hemos pedido vuestros actos de Fe, de Confianza, de Obediencia, que sólo podéis hacer si guardáis la humildad de corazón dentro de vuestro ser cual joya preciosa, cual lámpara que continuamente os ilumina la Verdad más grande, más bella.  La Verdad de que DIOS ES DIOS.  No hay otro. 

De que tenéis un Padre, Quien amándoos lo inimaginable, os ha enviado a Su Hijo Amadísimo, el Primogénito de toda la Creación, para llevaros Su Amor, para rescataros de las garras de Satanás, para haceros HIJOS nuevamente, después de ser esclavos destinados a la destrucción.  Y que, una vez rescatados como HIJOS, os ha enviado al Amor Divino, para llenaros de Su Gracia, para fortalecer lo débil, iluminar lo oscuro, purificar lo sucio2, y para cubriros con el manto real que os hace pertenencia de Dios para siempre. 

Cuántas cosas os están aún nubladas, hijos, pues la mente humana tan dominada por el raciocinio que os hace decir “yo sé, yo entiendo”, no puede vislumbrar ni aquilatar con entereza el Misterio de Dios que se desenvuelve ante vosotros.3 

Aun vuestros corazones, en que habita la Gracia, no pueden comprender la magnitud de cuanto sucede en esta Hora. 

Por esta razón, hijitos, os insisto repetidamente en que sólo por la Fe santa, de niños, confiada y abandonada, podéis vivir estos tiempos y cuanto el Padre en Su Sabiduría y Misericordia y Justicia lleva a cabo en esta Hora.4 

Por esto, hijos, os digo que permanezcáis en Mi Paz, que no es más que Mi Acto de total entrega a la Voluntad del Padre. 

Quien permanece Conmigo, en Mi Corazón, no se desvía ni se pierde, es por esto que Mi Corazón es el Refugio, la Torre Impregnable5, el Baluarte de Protección, la Ciudadela en que Mi Ejército se resguarda, se prepara, se forma y fortalece, hasta la Hora indicada. 

 

Hijos Míos, no perdáis el tiempo en rencillas inútiles, cada cual queriendo tener “la razón”.  El ÚNICO que tiene la razón, hijos, es el Padre Eterno.  Y la única manera de permanecer en esta “razón” santa, en Su Querer Divino, es humildemente reconociendo que Sólo Él es Dios, Sólo Él ve todo, sabe todo, lo puede todo.6   

Es el reconocer que estáis ante una Hora única, en que la Acción de Dios se desenvuelve en el Misterio de Su Plan, Misterio porque es tan inmenso, tan profundo, que no os es posible contenerlo en algo tan reducido e imperfecto como vuestras mentes. 

Por esto os pido, hijos, que os abandonéis más y más como niños pequeños al Querer de Dios; que dejéis que la confianza que empieza a brotar en vuestros corazones crezca y se fortalezca sin medida. 

No pongáis límites a la Acción de Dios, hijos, Nunca. 

No os corresponde como criaturas que sois. 

Entre lo que pensáis que sabéis y comprendéis, y lo que en realidad ES, hay un abismo insondable7, que sólo puede ser cruzado por medio de la FE que se abandona por entero a la Voluntad del Padre, confiando que el Padre, en Su Amor por Su creatura tan pequeña y limitada, le dará cuanto necesita cuando lo necesite, y le hará saber lo que necesite saber cuándo lo necesite saber.8 

Veis por qué, en esta Hora, ANTE TODO os pedimos vuestra FE que cree sin ver, sin entender, que en contra de toda razón humana y temor humano se abandona a la Voluntad Amorosa del Padre. 

ESTA ES VUESTRA MÁS GRANDE Y MÁS PODEROSA PROTECCIÓN. 

¿Por qué es el Rosario arma tan poderosa?  Porque es la escuela del abandono, de la Obediencia y la Fe, porque os hace contemplar Nuestro abandono, Nuestra Obediencia a la Voluntad del Padre, ya sea en el gozo, en el dolor atroz, en la gloria. 

¿Por qué es la Palabra de Mi Jesús, Su Evangelio, tan poderoso?  Porque cada Palabra, cada gesto, cada instante de Su Vida estuvo sumergido en este abandono y Obediencia al Padre, cueste lo que cueste. 

 ¿Por qué es Mi Corazón el Refugio perfecto?  Porque en Mi alma no ha habido nada más que el abandono, la Fe, y la Obediencia al Padre Santo, que pidió TODO para dar TODO.  Este Refugio nunca negó nada al Padre, y por tanto dio Refugio al Verbo Encarnado, y ahora a vosotros. 

Mis pequeñuelos, venid al Corazón de vuestra Madre y descansad en Mi Abandono, que os da Luz, Paz, sosiego para vuestra alma.  Dejad que Yo os cargue, cerca de Mi Corazón, por entre las aguas tumultuosas de esta Hora tan angustiosa. 

Como hacen los niños pequeñitos que al ver algo terrible esconden su rostro en el pecho de su madre y se abandonan a su protección. 

Haced así Conmigo. 

Hijitos de Mi Corazón, estáis angustiados queriendo saber con exactitud qué hacer, a quién escuchar, a dónde ir, en quién confiar, temiendo equivocaros, temiendo no hacer lo que Dios quiere de vosotros en esta Hora. 

Primero, hijos, grabaos en vuestro corazón y en vuestra mente: 

EL PADRE SABE lo que estáis viviendo. 

EL PADRE SABE que queréis amarlo, servirle, estar con Él por toda la eternidad. 

EL PADRE COMPRENDE la angustia de vuestro corazón. 

Y EL PADRE OS AYUDARÁ, y recibirá con Amor todo cuanto le dais con Amor, Fe y sencillez.  Cada esfuerzo, cada oración, cada mirada confiada en medio del dolor y la confusión. 

NO TEMÁIS, VUESTRO PADRE OS AMA. 

Segundo, hijos, os hemos dicho qué hacer:  MIRARNOS, AMARNOS, CONFIAR EN NOSOTROS, DEJAR QUE LA FE LUMINOSA LLENE VUESTRA ALMA. 

A quién escuchar:  A la VOZ DEL PADRE QUE HABLA EN LA VOZ DEL HIJO, en Su Evangelio, en Su Palabra Santa9, en las enseñanzas Santas10 que honran al Padre, que exaltan al Hijo, que son dóciles al Espíritu Santo. 

Tercero, hijos, sabéis a dónde ir:  al Refugio de Mi Corazón.  En él habéis de vivir todo, hijos. 

Vivid la Santa Misa en Mi Corazón – aunque estéis físicamente presentes en una Misa imperfecta, en Mi Corazón la vivís en unión con todas las Santas Misas que se ofrecen con Amor, Fe y devoción sincera. 

En Mi Corazón adorad a Mi Jesús, cuando vayáis y encontréis faltas de respeto a Mi Jesús en Su Presencia Real y Verdadera en la Sagrada Eucaristía. 

Y cuando no encontréis más lugares en donde esté Mi Hijo, adoradlo en Mi Corazón. 

En Mi Corazón vivid cada día, cada hora.  Traedme vuestros pensamientos, emociones, dolores, sufrimientos, y dejad que Yo los bañe en la Luz Divina y os muestre qué hacer con ellos. 

Cada decisión, hijos, venid y platicadla Conmigo.  Yo Soy el Trono de la Sabiduría y la Madre del Buen Consejo, dejaos guiar por Mí, y Yo os llevaré siempre a Mi Jesús, y junto con Él, al Corazón del Padre. 

Mis pequeñitos, respirad el aire puro de Mi Corazón, lo necesitáis, al tener que vivir en una atmósfera espiritual tan contaminada por la hediondez de Satanás y todas sus maquinaciones. 

Pero en Mi Corazón TAN SÓLO encontráis el aire puro del Cielo, que os despeja el alma de las miasmas del enemigo, y os deja contemplar Conmigo la belleza del Corazón del Padre, la grandeza e inmensidad de Su Plan, lo infinito de Su Poder, Justicia, y Misericordia. 

Este es vuestro alimento en esta HORA. 

NO TEMÁIS. 

NO OS TURBÉIS. 

VENID A MÍ Y CONTEMPLAD LA VERDAD QUE SE HIZO CARNE EN MI SENO Y QUE BRILLA SIN CESAR EN MI ALMA. 

Queréis seguir a Mi Jesús y agradar al Padre: 

TOMAD MI MANO Y DEJADME GUIAROS Y PONEROS EN EL LUGAR QUE EL PADRE HA DISPUESTO PARA VOSOTROS EN SU PLAN. 

HIJOS, CONFIAD EN VUESTRA MADRE.  [sonrisa] 

¡CUANTÍSIMO OS AMO! 

SOIS MI EJÉRCITO, HIJOS. 

VUESTRA CAPITANA OS GUÍA POR CAMINOS INSÓLITOS EN ESTA HORA ACÉRRIMA, PARA EL CUMPLIMIENTO DEL PLAN PERFECTO DEL PADRE, PARA BIEN DE CADA ALMA Y LA RESTAURACIÓN DE TODA SU CREACIÓN EN LA LUZ Y BELLEZA DE LA SANTIDAD. 

No temáis, hijos. 

Aunque la batalla es dura, en apariencia interminable, tan difícil de entender y de luchar, la VICTORIA está ya ganada. 

Mi Hijo Santísimo, Mi Jesús, el Hijo amadísimo del Padre, el Cordero Degollado, el Rey de Reyes y Señor de Señores, la ha obtenido con Su Sangre y Su Obediencia, y la hará brillar sobre todo cuanto es, y toda creatura la reconocerá. 

NO TEMÁIS. 

NO OS TURBÉIS.   

TODO ESTÁ EN LAS MANOS DEL PADRE. 

PERMANECED EN MI CORAZÓN. 

PERMANECED EN MI JESÚS. 

 

NO OS TURBÉIS. 

VENID A MIRAR CON CLARIDAD EN MI CORAZÓN INMACULADO. 

REFUGIAOS EN MI NOMBRE, QUE DISPERSA AL ENEMIGO. 

 

Vuestra Madre no os abandona. 

Vuestra Capitana os guía a la Verdad que es Jesús. 

Vuestra Reina extiende Su Manto Real sobre vosotros para ahuyentar cualquier espíritu inmundo que trate de distorsionar la Verdad en vuestros corazones. 

Os bendigo, hijitos Míos, con Mi Amor Maternal; os baño en Mis lágrimas, os recojo en Mis brazos y os abrazo a Mi Corazón. 

 

Vuestra Madre que os ama, 

María Santísima, 

La Rosa Mística del Padre
que en esta Hora se abre para dar la fragancia del Cielo
y consolar las almas atribuladas de los hijos de Dios. 

 

A Él sea dada toda la Gloria por toda la eternidad. 

AMÉN. 

 


Notas

  1. Esta es la palabra que fue dictada, expresa el significado de las palabras “embisten”, “acometen”.
  2. Es precisamente lo que pedimos en la oración tan bella del “Veni Sancte Spiritus”, la Secuencia que se canta en la Solemnidad de Pentecostés: “O Lux beatissima, reple cordis intima tuorum fidelium…lava quod est sordidum, riga quod est aridum, sana quod est saucium, flecte quod est rigidum, fove quod est frigidum, rege quod est devium…” (Traducción literal: Oh Luz Santísima, llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles… Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo. Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, dirige lo que está extraviado.)
  3. Esto me hizo pensar en la experiencia mística que tuvo Santo Tomás de Aquino poco antes de morir y tras la cual dejó de escribir, en que al tener una visión de Dios le pareció que todo cuanto había escrito – nada más y nada menos que la Summa Teológica en que se basan tantísimas enseñanzas teológicas de la Iglesia – no era más que “paja”, en comparación a cuanto Dios le había mostrado de Su grandeza.
  4. “Por aquel tiempo tomó Jesús la palabra y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos. Sí, Padre, porque así lo has querido.” (Mateo 11, 25)
  5. Esta es la palabra que se me dictó. Sin embargo, según los diccionarios oficiales esta palabra al parecer no existe para expresar el significado que aquí María Santísima le da, y más bien se usaría la palabra “inexpugnable”. (En inglés sí existe la palabra “impregnable” y quiere decir lo mismo que “inexpugnable”).
  6. «Entonces respondió Job a Yahvé, y dijo: “Sé que todo lo puedes; para Ti ningún plan es irrealizable. ‘¿Quién es éste que imprudentemente oscurece el plan (divino)?’ (Soy yo); he hablado temerariamente de las maravillas superiores a mí y que yo ignoraba. Escucha, pues, y Yo hablaré; Yo preguntaré, y tú me instruirás.’ Sólo de oídas te conocía; más ahora te ven mis ojos. Por eso me retracto y me arrepiento, envuelto en polvo y ceniza.”» (Job 42, 1-6). Vale la pena volver a leer el Libro de Job, en especial los capítulos 38-42, como buen recordatorio de la necesidad de la humildad ante Dios y Sus designios.
  7. “Pues Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, y vuestros caminos no son Mis caminos, dice Yahvé. Así como el cielo es más alto que la tierra, así Mis caminos son más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos que vuestros pensamientos.” (Isaías 55, 8-9)
  8. Como pedimos en la oración del Padre Nuestro: “…danos hoy nuestro pan de cada día…”
  9. Referencia no solo a las Sagradas Escrituras, sino también a las gracias proféticas que el Señor da continuamente a Su Iglesia para bien de Sus hijos.
  10. Referencia al Magisterio auténtico de la Iglesia y también a la manera en que las vidas de los Santos comunican las enseñanzas santas de Dios por medio de sus acciones y palabras.